
"Las cosas ocurren en segundos, todo cambia. Estas vivo, estas muerto y todo sigue adelante. Somos delgados como papel. Existimos a base de suerte, entre porcentajes, temporalmente.Y eso es lo mejor y lo peor: el factor temporal, Y no se puede hacer nada al respecto. Puedes sentarte en la cima de una montaña y meditar durante décadas, pero eso no va a cambiar. Puedes cambiar tú mismo y aprender a aceptar las cosas, pero quizá, eso también sea un error. Quizá, pensmos demasiado. Hay que sentir más, pensar menos" Charles Bukoswki.
La última novela de Charles Bukowki, escrita en 1993, un año antes de morir, Pulp. La cual fue inspirada en las novelas clásicas pulp, o como mismo dice Bukoski ese libro fue dedicado a la mala escritura. "La historia semeja un cómic hecho narrativa, con un detective hundido, Nick Belane (intuimos en él a un Bukowski cincuentón), al que se le van presentando los más insólitos casos" (Vía la2revelación.com). La historia es interesante, presentando a la guadaña como una dama que le encarga un caso importante a Belane, encontrar al escritor muerto Celine. A partir de ese momento Belane se encuentra metido en semejante lio encontrar el gorrión rojo.
El libro comienza así:Yo estaba sentado en mi oficina, mi contrato de alquiler había vencido y McKelvey estaba empezando los trámites para desahuciarme. Aquel día hacía un calor del demonio y el aire acondicionado se había roto. Una mosca se paseaba lentamente por encima de mi escritorio. Extendí el brazo con la palma de la mano abierta y la puse fuera de juego. Me estaba frotando la mano con la pernera derecha del pantalón cuando sonó el teléfono. Lo cogí.
–¿Sí? –dije.
–¿Ha leído usted a Céline? –preguntó una voz femenina. La voz era bastante sexy y yo llevaba mucho tiempo solo. Décadas.
–¿Céline? –dije–. Ummm…
–Quiero a Céline –dijo ella–. Tengo que conseguirlo. Aquella voz tan sexy me estaba poniendo realmente cachondo.
–¿Céline? –dije–. Déme alguna información. Hábleme, señora, siga hablando…
–Súbase la cremallera –me contestó.
Miré hacia abajo.
–¿Cómo lo sabe? –le pregunté.–Da igual. Lo que quiero es a Céline.–Céline está muerto.–No lo está. Quiero que le encuentre. Quiero tenerlo ...