lunes, 25 de octubre de 2010

Carta de Despedida del Sr. Hunter Thompson

Estimados:

Creo que estoy hablando claro. Esto no es un paso atrás y pisar mi otro pie. No esto se trata de más. Muchos pensaran que soy un maníatico drogadicto o un maldito copión al cual se le terminaron ya los minutos de fama. No, no es así. ¿Para qué servir a esta bella comunidad de inescrupulosos que no tienen nada mejor en sus vidas para fijarse en esta?. Yo ya cumplí mi parte. Viví en los peores hoyos de la deformación humana durante algunos años. Cometí algunos errores (más de alguno los llamará crímenes), que fueron parte importante de mis llagas que aún no cicatrizaban. La verdad es que no me pueden pedir más. Quiero descansar. Quiero que el humo de mi cigarro deje de molestarme en los ojos para no encenderlo más. Quiero pensar que todo esto de alguna manera valió la pena. No es por nada pero mi vida es una puta mierda. Así de simple. En el submundo de mis amigas drogas fui un ganador. El de los muertos ivos realmente no lo entiendo. No entiendo la forma de cómo se hacen las cosas que para bien o para mal, sienpre te terminán jodiendo. Yo tomé el camino difícil. Ese en el cual las reglas no importan porque realmente no existen. ¿Qué pueden esperar de mí?. Casi la mitad de mi vida la pasé tras las rejas, vi como mis colegas vendían sus culos por un par de doláres, como los cuerpos mutilados rodeaban las calles de Camboya y las mujeres se tiraban encima por un par monedas. Eso es lo que vi y escribí. Lo único que retratar esa realidad con la sangre de mis venas, con las pocas neuronas que no tenía atrofiadas para ver si alguien reaccionaba.Pero fallé. No aguanto más. No quiero que me recuerden como un maldito copión de Hemingway por volarme los sesos o me comparen con el beodo de Bukowsky. No, yo soy Mr. Gonzo. Lo siento los tengo que dejar. No les pido que me recuerden. Pero alguna vez enciendan un cigarrillo por mí y piensen como lo hice yo.
Sin mirar atrás....
Tengo que descansar.....
Respirar profundo....
Cerrar los ojos...

Hunter S. Thompson

miércoles, 26 de mayo de 2010

Boecio, autor de la consolación de la filosofía

En semanas como está, en los que la angustia del porvenir está presente, en los que se piensa que se está en la peor encrucijada de la vida y se tiene una visión borrosa de lo que deparará el futuro, con un miedo que casi sientes como devora tus entrañas, es cuando me repito está frase que me parece muy cierta, además de que calma mis demonios interiores. Está frase la encontré un día viendo una muy buena película: 24hrs party people es una película que a mí me gusta mucho, dejando de lado que soy fan de todo lo que tenga que ver con música. Muestra una tipo historia narrada en Manchester de la evolución de la Factory Records : Joy División, New Order, Happy Mondays, Sex Pistols, son algunas de las bandas que están dentro de está historia. Así que se las recomiendo ampliamente.



Ahora únicamente dejo esta reflexión que siento ayudaría a cualquiera en un momento de desesperación, en los que se siente no hay salida.

"CONSIDERO QUE LA HISTORIA ES UNA RUEDA.
LA INCONSTANCIA ES MI ESCENCIA,
DICE ESA RUEDA,
ELEVATE CONMIGO SI QUIERES,
PERO NO TE QUEJES
CUANDO VUELVAS A CAER EN LAS PROFUNDIDADES.

LOS BUENOS TIEMPOS SE VAN,
PERO TAMBIEN LOS MALOS.

LA MUTABILIDAD ES NUESTRA TRAGEDIA,
PERO TAMBIEN NUESTRA ESPERANZA.
LAS PEORES EPOCAS, COMO LAS MEJORES,
SIEMPRE SE VAN"

martes, 25 de mayo de 2010

The Gift


Waldo Jeffers había llegado al límite. Ya era mediados de agosto, lo cual quiere decir que había pasado más de dos meses separado de Marsha. Dos meses, y lo único que había conseguido eran dos cartas manoseadas y dos conferencias telefónicas que habían costado mucho dinero. Es cierto que cuando término la escuela y ella volvió a Wisconsin y él a Locust, ella había jurado mantener cierta fidelidad. Salía con chicos de vez en cuando, pero solamente para divertirse. Permanecería fiel. 

Pero últimamente Waldo había empezado a preocuparse. Tenía problemas para dormir por las noches y cuando lo conseguía tenía pesadillas horribles. Se pasaba la noche en blanco, agitándose y dando vueltas debajo de su colcha plisada, con los ojos inundados de lágrimas e imaginando a Marsha y sus promesas vencidas por el licor y los murmullos tentadores de algún Neanderthal, y cómo finalmente ella cedería ante las caricias del olvido sexual. Era más de lo que la mente humana puede resistir.

Le acosaban visiones de infidelidad de Marsha. Fantasías diurnas de abandono sexual impregnaban sus pensamientos. Y el problema era que nadie iba a entender cómo era ella en realidad. Solamente él, Waldo, lo entendía. él había captado de manera intuitiva todas las muescas y ranuras de la psique de ella. La había hecho sonreír: ella lo necesitaba y él no estaba (aaah ... )

Tuvo la idea el jueves antes del día en que tenía que celebrarse el desfile de las Artes tradicionales. Acababa de terminar de cortar y pulir los bordes del césped de los Edison por un dólar cincuenta y luego echó vistazo para ver si Marsha le había enviado aunque fuera unas palabras. Lo único que había era una circular de la Compañía Americana de Amalgamas de Acero preguntándole si necesitaba toldos. Al menos se habían molestado en escribirle. Era una campaña de New york. El correo llega a todos lados. 

Luego se le ocurrió. No le llegaba el dinero para ir a Wisconsisn de la manera convencional, es verdad, ¿pero por qué no se enviaba a sí mismo por correo?. Era tan simple que resultaba absurdo. Se enviaría a sí mismo como paquete postal certificado. Al día siguiente Waldo fue al supermercado para comprar el equipo necesario. Compró cinta aislante, una grapadora y una caja de cartón de tamaño mediano, la apropiada para una persona de su tamaño. Estimó que apretándose un poco podría ir bastante cómodo. Unos cuantos agujeros para respirar, un poco de agua y a lo mejor un aperitivo para la medianoche y probablemente sería como viajar en clase de turista.

El viernes por la tarde Waldo se puso en marcha. Iba cuidadosamente empaquetado y la oficina postal aceptó recogerlo a las tres en punto. Había marcado el paquete como "frágil", y allí sentado encogido en el interior, apoyado en el acolchonamiento de espuma que había tenido la sensatez de incluir, intentó imaginar la cara de sorpresa y felicidad que pondría Marsha cuando abriera la puerta, viera el paquete, diera una propina al cartero y luego tal vez podrían ver una película. Ojalá todo esto se le hubiera ocurrido antes. De pronto unas manos cogieron el paquete con rudeza y se encontró con que lo estaban levantando en vilo. Aterrizó con un ruido sordo en un camión y partió.

Marsha Bronsosn acababa de peinarse. Había pasado un fin de semana muy duro. Tenía que acordarse de no beber tanto. Bill se lo había tomado muy bien, a pesar de todo. Después de romper le había dicho que todavía la respetaba, y después de todo, no quería ir contra la naturaleza, y aunque, era cierto que no la quería, sí sentía afecto por ella. Y después de todo, eran adultos. Cuántas cosas podía enseñarle Bill a Waldo. Pero parecía que todo aquello había ocurrido muchos años atrás.

Sheila Klein, su mejor amiga, cruzó la puerta mosquitera del porche y entró a la cocina. 
- Dios mío, hay una humedad tremenda ahí afuera.-
-Te entiendo muy bien, me siento toda pringosa- Marsha se apretó el cinturón de su albornoz de algodón con rebordes de seda.
Sheila pasó el dedo por encima de unos granos de sal que había sobre la mesa de la cocina, se lo chupó e hizó una mueca. - Se supone que tengo que tomar unas píldoras de sal, pero ... -arrugo la nariz- ... me dan ganas de vomitar.-
Marsha empezó a darse golpecitos debajo de la barbilla, un ejercicio que había visto en la televisión: - Dios ni me lo menciones- se levantó de la mesa y fue al fregadero, allí cogió un frasco de vitaminas de color azul y rosa. - ¿Quieres una? dicen que son mejores que un filete - luego intentó tocarse las rodillas-. NO creo que vuelva a probar un daiquiri nunca más- abandono el ejercicio y volvió a sentarse, esta vez junto a la mesita donde estaba el teléfono-. A lo mejor llama Bill- le dijo a Sheila, que la estaba mirando.
Sheila se mordisqueó una cutícula. - Después de anoche pensé que habías acabado con él-
- Te entiendo muy bien. ¡Dios mío, era como un pulpo, no paraba con las manos!- Hizo el gesto de levantar las manos para defenderse-. El problema es que al cabo de un rato una se cansa de pelear con él, ya sabes, y después  de todo no hice nada de nada ni el viernes ni el sábado, así que en cierta manera se lo debía, ya me entiendes- empezó a rascarse.-
Sheila soltó una risita y se tapó la boca con la mano: - Te lo aseguro, yo me senti igual y al cabo de un rato- Se inclinó para susurrar- incluso tuve ganas. - Ahora se rió en voz alta.-

Fue en ese punto de la conversación cuando el señor Jameson de la oficina de correos de Clarece Darrow llamó al timbre de la enorme casa de madera estucada. Cuando Marsha Bronsosn abrió la puerta, le ayudó a meter dentro el paquete. Le hizo firmar las tiras de papel amarillo y verde y se marchó con una propina de quince centavos que Marsha sacó de la pequeña billetera de color beige que su madre tenía en el cuarto de estar.
-¿ Qué crees que será?- Pregunto Sheila.
Marsha se quedó de pie con los brazos cruzados tras la espalda. Miró aquella caja de cartón marrón que ocupaba el centro de la sala: - No lo sé-.
Dentro del paquete, Waldo temblaba de excitación y escuchaba las voces amortiguadas. Sheila pasó la uña por la cinta aislante que recorría el centro de la caja de cartón: - ¿Por qué no miras el remitente y así verás de quién es?-
Waldo sintió los latidos de su corazón. Notó la vibración de los pasos. Ya faltaba muy poco.
Marsha fue al otro lado de la caja y leyó la etiqueta garabateada: - Dios, si es Waldo. – Ese Gilipollas- dijo Sheila.- Waldo temblaba de excitación. – Bueno ábrela de todos modos- dijo Sheila, y las dos intentaron levantar la tapa grapada-
-¡Oaaah!- gimió Marsha. Debe de haberla clavado – tiraron otra vez de la tapa.
- Dios Mío, hace falta un taladro eléctrico para abrir esta cosa- tiraron de nuevo.-
-No se puede agarrar.- Las dos se pusieron de pie jadeando-
-¿Por qué no traes las tijeras?- dijo Sheila.
Marsha corrió a la cocina pero solamente encontró unas tijeras pequeñas de coser. Luego se acordó de que su padre guardaba una colección de herramientas en el sótano. Corrió escaleras abajo y cuando volvió a subir llevaba un cúter metálico enorme en la mano.
-Esto es lo mejor que he encontrado- le faltaba el resuello- Ten hazlo tú, yo creo que me voy a morir- se desplomo en su enorme y mullido sofá y soltó un ruidoso soplido.

Sheila intentó hacer una incisión entre la cinta aislante y el extremo de la tapa de la caja, pero la hoja del cúter era demasiado grande y no tenía sitio. –Me cago en este chisme- dijo, sintiéndose exasperada. Luego sonrió-. Tengo una idea. -¿qué?- dijo Marsha. – Mira y verás- dijo Sheila y se tocó la cabeza con el dedo.

Dentro del paquete, Waldo estaba tan paralizado por la excitación que apenas podía respirar. Le picaba toda la piel con el calor y notaba el pulso de la sangre en la garganta. Ya faltaba poco.
Sheila se puso de pie y caminó hasta el otro lado de la caja. Luego se puso de rodillas, cogió el cúter con las dos manos, cogió aire y hundió la hoja cuan larga era en  la mitad del paquete, atravesando la cinta aislante, atravesando el cartón, atravesando el acolchonamiento y clavándola justo en medio de la cabeza de Waldo Jeffers, que se abrió un poco y provocó que una serie de pequeños arcos de color rojo se formaran y latieran de forma rítmica bajo el sol matinal.
Lou Reed

viernes, 2 de abril de 2010

Rebekka Guðleifsdóttir

Descubrí su trabajo por una recomendación, de igual forma lo comparto con ustedes ahora. Rebekka es una fotógrafa islandesa que se caracteriza por su trabajo autodidácta.  Comenzo publicando sus fotografías en Fliker, donde poco a poco se fue dando a conocer su trabajo, siendo ahora una de las páginas más visitadas.(Checar el Fliker de Rebekka) Una de las fotografías que la hicieron famosa es un autorretrato, llamado "Eve", donde se puede ver a ella detrás de una manzana.  Al dar una vista a sus fotos muchas me parecen geniales, como algunas que reflejan el hermoso paisaje islandés. Sin embargo su trabajo no se limita a eso, en su página oficial , pueden ver dibujos, y las diversas fotografías temáticas que tiene ahí, además de saber un poco más de ella. Pueden pasar a dar un vistaso y dejarlo atrás o pueden quedarse en su PC con alguna de las fotografías que está islandesa nos presenta, si así lo desean. 


















The Man Comes Around

"Hello, I'm Johnny Cash" Personaje que marco historia en la música revolucionando y dejando su huella en el género country, nos deja un album genial de principio a fin: interpretando canciones de The Beatles, Sting, Depeche Mode, The Eagles,Nine Inch Nails, etc; cada canción la interpreta a su modo y forma dejando claro el porque es considerado uno de los músicos más importantes en la historia de la música country, marcando siempre la diferencia mostrando su forma única de hacer música, en este album convirtió todo a su estilo, impresionando incluso a Trent Reznor cuando escucho la versión de "Hurt" a voz de el gran hombre de negro.




 


Dalí a la Disney

Este es un cortometraje, ambientado con música de Armando Domínguez, que se realizó en colaboracion entre el gran pintor Salvador Dalí y Walt Disney, titulado: "Destino" 
MUY BUENO!!!!

sábado, 23 de enero de 2010

Pulp


"Las cosas ocurren en segundos, todo cambia. Estas vivo, estas muerto y todo sigue adelante. Somos delgados como papel. Existimos a base de suerte, entre porcentajes, temporalmente.Y eso es lo mejor y lo peor: el factor temporal, Y no se puede hacer nada al respecto. Puedes sentarte en la cima de una montaña y meditar durante décadas, pero eso no va a cambiar. Puedes cambiar tú mismo y aprender a aceptar las cosas, pero quizá, eso también sea un error. Quizá, pensmos demasiado. Hay que sentir más, pensar menos" Charles Bukoswki.

La última novela de Charles Bukowki, escrita en 1993, un año antes de morir, Pulp. La cual fue inspirada en las novelas clásicas pulp, o como mismo dice Bukoski ese libro fue dedicado a la mala escritura. "La historia semeja un cómic hecho narrativa, con un detective hundido, Nick Belane (intuimos en él a un Bukowski cincuentón), al que se le van presentando los más insólitos casos" (Vía la2revelación.com). La historia es interesante, presentando a la guadaña como una dama que le encarga un caso importante a Belane, encontrar al escritor muerto Celine. A partir de ese momento Belane se encuentra metido en semejante lio encontrar el gorrión rojo.

El libro comienza así:

Yo estaba sentado en mi oficina, mi contrato de alquiler había vencido y McKelvey estaba empezando los trámites para desahuciarme. Aquel día hacía un calor del demonio y el aire acondicionado se había roto. Una mosca se paseaba lentamente por encima de mi escritorio. Extendí el brazo con la palma de la mano abierta y la puse fuera de juego. Me estaba frotando la mano con la pernera derecha del pantalón cuando sonó el teléfono. Lo cogí.

–¿Sí? –dije.
–¿Ha leído usted a Céline? –preguntó una voz femenina. La voz era bastante sexy y yo llevaba mucho tiempo solo. Décadas.
–¿Céline? –dije–. Ummm…
–Quiero a Céline –dijo ella–. Tengo que conseguirlo. Aquella voz tan sexy me estaba poniendo realmente cachondo.
–¿Céline? –dije–. Déme alguna información. Hábleme, señora, siga hablando…
–Súbase la cremallera –me contestó.

Miré hacia abajo.

–¿Cómo lo sabe? –le pregunté.
–Da igual. Lo que quiero es a Céline.
–Céline está muerto.
–No lo está. Quiero que le encuentre. Quiero tenerlo ...